domingo, 9 de noviembre de 2008

Soñar Europa

Las recientes turbulencias en el imparable avance hacia una Unión Europea con un grado creciente de cohesión nos está obligando a todos a reflexionar sobre las causas. Desde una visión limitada como la mia solo puedo plantear una aproximación parcial pero que considero de gran trascendencia.La Humanidad y sus grandes realizaciones, sean obras asombrosas o pequeños descubrimientos revolucionarios, siempre han basado su consecución en una creencia de hacer posible algo inexistente, una fe en un final que culminase la idea inicial, en un sueño, en suma. Todos los artífices de estos grandes logros han soñado, han creido y han trabajado para hacer realidad lo que un día soñaron.Tal vez, y aventuro una hipótesis, debamos soñar Europa. Quizás hubiéramos de imaginar el final, el destino de esa jornada en que estamos empeñados, la Itaca hacia la que queremos navegar. Posiblemente ese sueño compartido facilitaría la aceptación mutua, la generosidad con el compañero de viaje, incluso el apoyo desinteresado por un bien de orden superior.Una Europa sin ser soñada será difícil. La ilusión, la tenacidad, el sacrificio y el esfuerzo no serán atributos de una aventura común sin la perspectiva de hacia dónde compartida.

Desconectar

El trabajo asumido con pasión engancha. Reclama nuestra atención con insistencia tanto dentro de la oficina como fuera de ella. Hace que pensemos y demos vueltas repetidamente al último proyecto, el lanzamiento del producto o la reclamación de cliente más reciente. A veces, si el grado de absorción es grande puede bloquear nuestras mentes y reducir la capacidad de pensar. Puede parecer exagerado pero mi experiencia me ha permitido ver que el cambio de actividad cerebral facilita la mejora continua de eficiencia. El ejercicio mental sobre las mismas cuestiones sin tiempo para la reflexión personal, las conversaciones con amigos y familiares o la simple contemplación de cuanto nos rodea no es bueno.Estos días que se acercan ofrecen una buena posibilidad para mirarnos brevemente como observadores externos de nuestra propia realidad. Un periodo de vacaciones exige que hagamos cosas distintas de las habituales. Tal vez aquellas actividades a las que sustraemos la debida atención como el leer un buen libro, sestear tras una relajada comida o disfrutar de unas copas con una animada conversación entre amigos.Atreverse a tomarse unos días de descanso de la tarea cotidiana es necesario. Desde aqui se lo recomiendo. Y cuanto más elevada sea su posición en la organización más responsable es de escaparse. Sus colaboradores deben aprender de usted que "desconectar" es imprescindible. Evidentemente no va a olvidar de golpe las preocupaciones o decisiones de actualidad pero si les va a apotar un grado superior de objetividad y relatividad. Por tanto, se situarán en el nivel de importancia real y no en el del frenesí al que la mayoría nos vemos sometidos.Descanse, lea, ríase, pasee o túmbese, piense en su empresa o trabajo como alguien que la mira desde fuera y, sobre todo, encuéntrese y hable con personas. Amigos, familia y desconocidos estarán dispuestos a compartir un rato de conversación. No se la pierda y desconéctese de si mismo.
La combinación de las funcionalidades de un teléfono móvil y una agenda digital en un único dispositivo viene siendo una especie de búsqueda del arca perdida en el mundo de la tecnología. Quienes disfrutamos de cada novedad y tratamos de imaginar nuevas formas de vivir rodeados de maquinitas y pequeños dispositivos aún no hemos hallado la perfección.Hablar por teléfono solamente requiere un aparato pequeño, ligero y con una batería inagotable. La incorporación de la capacidad de capturar imágenes (llamarlas fotografías era un insulto a tan ilustre arte) nos hizo más exigentes. En paralelo, fuimos sustituyendo nuestras agendas manuales, tradicionalmente en papel, por las "asistentes digitales personales" (PDA). Estas agendas electrónicas permitían no solamente llevar las anotaciones de citas y recordatorios sino disponer de aplicaciones más sofisticadas tanto de ocio como para tener más facilidades en nuestra cotidiana presencia en el trabajo. En seguida la mayor parte de los tecnológicamente ávidos se encontró con dos cacharros en sus bolsillos: teléfono y PDA.Sin embargo, el problema lejos de hacerse menor se ha ido complicando. La posibilidad de llevar grandes cantidades de música merced al formato digital MP3 nos obligó inicialmente a llevar un tercer instrumento, el reproductor de MP3. Claro que ello requiere portar auriculares que son distintos del cable del teléfono que también solemos acarrear habitualmente. De pronto, aparece una nueva tecnología de conectividad inalámbrica: Bluetooth. Nombre este de un poderoso vikingo que, yo personalmente, imagino alejado de la tecnología. Y con ella la opción del auricular sin cables. Otro cacharro para llevar. Y cuando uno pensaba que nada podía ir peor...llega la Blackberry. Una nueva solución que facilita el correo electrónico on-line. El "siempre conectado" ya es posible. Con sus indudables ventajas y sus terribles servidumbres.En resumen, muchos dispositivos disponibles. Y ¿qué hacer?. Sugiero pensar primero y tomar la decisión de cómo queremos vivir y trabajar y después elegir qué herramientas lo facilitan.Pues bien, en este escenario Nokia lanza el 7710 y selecciona 1800 personas en todo el mundo como usuarios avanzados para probar si es la solución tanto tiempo ansiada... Comentaremos los resultados.
posted by Luis Alvarez at 9:05 AM 0 comments
Sunday, March 06, 2005

Por qué un blog?

La pasión por la red la compartimos muchos. Creer que la red nos une, nos acerca y no nos aisla ni nos atonta es la auténtica verdad. Quizás este nuevo Blog nos permita disfrutar de algunas ideas que aparecen día tras día en nuestras relaciones personales o de trabajo. Ojalá que sea útil para quienes participemos de este nuevo universo. Borges en "El libro de arena" describe perfectamente lo que sería la red: un libro sin principio ni final, con infinitas páginas.Textualmente: "...Me dijo que su libro se llamaba el Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin.Me pidió que buscara la primera hoja. Apoyé la mano izquierda sobre la portada y abrí con el dedo pulgar casi pegado al índice. Todo fue inútil: siempre se interponían varias hojas entre la portada y la mano. Era como si brotaran del libro.- Ahora busque el final.También fracasé; apenas logré balbucear con una voz que no era la mía:- Esto no puede ser.Siempre en voz baja el vendedor de biblias me dijo:- No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita admiten cualquier número.Después, como si pensara en voz alta:- Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infitnito estamos en cualquier punto del tiempo."Hoy y aqui nace este blog.